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18 feb 2012

ESTE JEFE JAMAS FELICITA

El tema del reconocimiento laboral es crítico en Chile. Sencillamente no hay reconocimiento en las empresas, ni siquiera cuando los trabajadores hacen esfuerzos extras o tienen un rendimiento que supera toda expectativa.

Siendo este un tema tan importante, sin embargo nunca ha sido cuantificado ni estudiado, al menos en nuestro medio. Por eso fue una grata sorpresa encontrar una encuesta sobre este tema en un sitio de internet. Con todo el sesgo que significa una encuesta por internet, los resultados son muy interesantes y además concuerdan con mis propias apreciaciones en los seminarios que realizo, pues los porcentajes son similares.

La única pregunta de la encuesta era: "¿Cuándo fue la ultima vez que su jefe lo felicitó?"
Los resultados son sorprendentes: un 9,8 % dijo que su jefe lo felicitó hoy. Un 11,9 % la semana pasada. Un 9,8 % el mes pasado. A un 9,6 %, el año pasado. Y a un 59%, su jefe... nunca lo ha felicitado.

¿Como explicar esta tremenda falta de reconocimiento? Hay varias posibilidades. O somos tan malos los trabajadores chilenos que casi nunca merecemos felicitación, o bien las jefaturas sienten un temor de que si felicitan al empleado "se le suban los humos a la cabeza". Lo cierto es que la mayoría de los jefes considera que la gente debe cumplir su deber, y punto. Y con esto se desaprovecha un enorme potencial, como es el factor motivador que tiene una felicitación. Una felicitación es siempre un poderoso elemento motivador, pero absolutamente desaprovechado por las jefaturas.

Por lo demás, si consideramos que el liderazgo tiene como base -entre otras cosas- el uso de la motivación, por lo menos un 59 % de los jefes en Chile no ejerce ningún liderazgo, son sólo jefes. Un botón de muestra: en una institución pública, un asistente a un seminario relató que su jefe nunca lo había felicitado. Y llevaba... ¡18 años en esa institución!. Las consecuencias de esto son dramáticas para los trabajadores: desmotivación, baja de la moral y consecuentemente de la productividad, alta rotación laboral, resentimiento, y la pérdida de autoestima y de la confianza en sí mismo.

En todo caso la felicitación al trabajador tiene que cumplir algunos requisitos. El primero es que sea una felicitación real, y no por cuestión de formulismo, porque el empleado lo nota. En segundo lugar, tiene que ser ante una actuación meritoria, no por cualquier cosa. Muchos empleados en todo caso hacen actuaciones meritorias a lo largo del día laboral, pero el jefe sólo piensa que "cumplen con su deber". En tercer lugar, también es posible felicitar porque el empleado evitó algo negativo a la empresa, como un daño, un reclamo del público, etc.

Además de esos requisitos, un jefe o supervisor debe saber que hay varias formas de felicitar. La mas obvia es felicitar verbalmente, cara a cara. Pero también se puede hacer frente a otros empleados, especialmente si se felicita a alguien que tiene cierta necesidad de que los demás lo valoren. También puede ser una felicitación escrita, con copia al empleado. El aniversario de la empresa puede ser una excelente ocasión para dar felicitaciones formales, siempre que no sea la única vez que se hace.

Vivimos en la cultura de la crítica y la descalificación. Hace años atrás, en un colegio, hice una investigación similar. Después de revisar los libros de curso, de un período de 5 años (en enseñanza media), la investigación arrojó una proporción de 20 anotaciones negativas contra 1,5 positivas. Es decir, educamos a través del castigo en vez de a través de la motivación positiva, y en las empresas queremos producción y buen desempeño, cuando los jefes ni siquiera dan un mínimo reconocimiento. HBC

11 jul 2009

CLAVES PARA UNA BUENA COMUNICACION EN LA EMPRESA

Las condiciones que hacen de una empresa un lugar grato para trabajar son muchas. Algunas de ellas tienen que ver con la infraestructura, el entorno, las condiciones generales, y otras con la dimensión humana. En la dimensión humana figura como prioridad la comunicación al interior de la empresa. A veces se piensa que la comunicación es un factor sobre el cual poco puede hacerse. Nada más lejos de la realidad: la comunicación se hace. Y por lo tanto se la debe tratar como cualquier otro elemento de la gestión de una empresa moderna, es decir que hay una serie de cosas que pueden hacerse para mejorarla y mantenerla.

Hace unos años, un estudio que tomó en consideración a un gran número de compañías, descubrió que las empresas con buenas comunicaciones internas se caracterizan por ocho factores clave.

En primer lugar, y lo más importante de todo, es que los ejecutivos superiores y jefaturas deben estar completamente involucrados en las diferentes acciones de comunicación y asignarle una gran importancia. Si los jefes no le asignan la importancia debida, nada de lo que se haga tendrá repercusiones positivas. En segundo lugar, los ejecutivos superiores y las jefaturas deben mostrar concordancia entre las palabras y los hechos, pues la credibilidad de una jefatura pierde mucho si los subalternos se percatan de que hay contradicción entre ambos aspectos, como el caso del padre Gatica.

Como tercer factor puede mencionarse que la comunicación es siempre bidireccional. Tanto escucha el subalterno a su jefe, como al revés. Las empresas con comunicación exitosa proporcionan además instancias y medios necesarios para que esto sea así, como reuniones abiertas, evaluación de 360 grados, escuchar sugerencias de los empleados, etc. El cuarto punto es el énfasis que se debe dar a la comunicación “cara a cara”, y más hoy en día en que todo se hace por mail. La comunicación directa proporciona algo que nada puede suplir, porque incluye el componente no verbal y emocional de la comunicación, que se pierde en Internet.

Otro factor es que haya una responsabilidad compartida por las comunicaciones, es decir interés de todos en que todos estén bien informados. Esto incluye también a trabajadores que laboran en otras dependencias, a veces bien alejadas de la casa central. Hay empresas que a través de la videoconferencia han facilitado esto. De gran importancia es también el manejo adecuado de las malas noticias, las que se enfrentan sin miedo y sin molestarse con quien la trae. Esto significa que se trata a los empleados como adultos, y que si llegan noticias negativas -por ejemplo una baja en las ventas- el asunto se conversa y se analiza, en lugar de tratar de esconderlo o de “bajarle el perfil”.

Como séptimo factor de un sistema eficaz de comunicaciones se puede mencionar algo que es básico en la teoría de la comunicación, pero a menudo se lo pasa por alto: el mensaje debe adaptarse al receptor. Lo cual significa hacer todo lo posible para el mensaje se escuche bien y se interprete adecuadamente. Y por último, los líderes deben tratar la comunicación como un proceso continuo. Esto se traduce en varias acciones específicas, como informar los fundamentos de las decisiones, comunicar en tiempo oportuno y no esperar días, semanas o meses. Incluye relacionar lo usual y cotidiano con lo más grande, por ejemplo una decisión de cambiar un proveedor. Y finalmente, permitir un espacio para que se expresen emociones y sentimientos, entendiendo que los seres humanos somos además de seres racionales, seres altamente emocionales, y que en la comunicación no puede cercenarse este aspecto.

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