15/8/2010

PERFIL DE UN BUEN ENTREVISTADOR

UNIVERSIDAD ARTURO PRAT
Magíster En Dirección y Gestión de Recursos Humanos
Módulo Recursos Humanos
Profesor Horst Bussenius C.

PERFIL DE UN BUEN ENTREVISTADOR
Por Angelina Vilca Colque

INTRODUCCION

El hecho que una organización obtenga a los trabajadores más aptos para las vacantes que ofrece, depende en gran medida de un proceso de selección de personal, en éste es vital la etapa de la entrevista con cada postulante, es por ello, que el entrevistador juega un rol primordial en colaborar en la satisfacción de necesidades de una organización. El entrevistador debe tener la capacidad de interpretar la expresión corporal de los entrevistados, y canalizar de forma óptima las preguntas durante el desarrollo de la entrevista. El buen entrevistador debe usar su inteligencia emocional para empatizar con el ser humano que tiene al frente, de manera de eliminar la armadura de autodefensa que normalmente viste el entrevistado. La inteligencia emocional es la capacidad para reconocer sentimientos propios y ajenos, y la habilidad para manejarlos, según Daniel Goleman.

SU IMPORTANCIA EN LA EMPRESA
Entrevistas de Empleo

Un elemento clave para definir quien es contratado o rechazado en una empresa es la entrevista para el empleo. Podemos afirmar que no son muchas las personas contratadas sin que antes pasen por una entrevista. Sin embargo, las evidencias establecen que los entrevistadores se forman opiniones sobre una percepción que, con frecuencia, es inexacta. Además, las calificaciones de los entrevistadores suelen concordar poco; es decir, diferentes entrevistadores ven diferentes cosas en el mismo candidato y, por tanto, llegan a conclusiones diferentes en cuanto al solicitante.

Por regla general, los entrevistadores se forman una primera impresión, la cual se arraiga a gran velocidad. Si al comienzo de la entrevista se expone información negativa, ésta tiende a ponderarse más si surge más adelante. Hay estudios que indican que las decisiones de la mayor parte de los entrevistadores cambian muy poco después de los primeros cuatro o cinco minutos de la entrevista. En consecuencia, la información obtenida al principio de la entrevista tiene mayor ponderación que la información obtenida después, y es probable que el “postulante bueno” sea calificado por la ausencia de características desfavorables más que por la presencia de características favorables.

Desarrollo de la entrevista

Es una etapa fundamental del proceso de selección de personal, en ésta se obtiene la información que tanto el entrevistador como el entrevistado desean, el hecho que la entrevista sea dinámica hace fluir de forma amena los estímulos (preguntas) que el entrevistador hace al entrevistado, permitiendo que el primero estudie las respuestas y reacciones en el comportamiento (retroalimentación).

Al comienzo el entrevistador proporciona información sobre la oportunidad que existe y la organización, con la intención de transmitir una imagen positiva y favorable. Por ello, es importante que el entrevistador conozca la organización, defina la necesidad de ésta y focalice sus herramientas personales en optimizar el tiempo en el cual desarrollará la entrevista. Entre las características de un buen entrevistador podemos mencionar:
a. Conocer bien el cargo vacante.
b. Conocer a la organización, su misión, visión, fortalezas y debilidades.
c. No tratar de engrandecer la organización frente al entrevistado.
d. Leer antes de la entrevista el curriculum del entrevistado, no hacerlo durante la entrevista.
e. Informar al entrevistado acerca del cargo y de la organización.
f. Debe mostrarse sincero, cortés y puntual con el entrevistado.
g. Debe usar un lenguaje verbal claro e idóneo para el entrevistado, en concordancia al cargo vacante.
h. Debe ser empático y canalizar de forma óptima la formulación de las preguntas.
i. Debe tomar nota de las respuestas verbales y no verbales del entrevistado.
j. Seleccionar un espacio físico adecuado para la realización de la entrevista (lugar privado, asientos moderamente cómodos, buena iluminación, evitar que transfieran llamadas telefónicas, entre otras, que permitan optimizar el espacio elegido).

El cuidado con la productividad de la entrevista debe ser vital, pero no imperativo (debe haber objetividad), en esto es fundamental tener en cuenta el tiempo, la entrevista debe durar determinada cantidad de tiempo para cada candidato, el que sea necesario, por ello varía con cada entrevistado.

Al término de la entrevista, el entrevistador debe hacer una señal clara para indicar que la entrevista terminó, sobretodo debe proporcionar al entrevistado la información sobre la acción futura y cómo será contactado para saber el resultado.

La inteligencia emocional

Un buen entrevistador debe interpretar las emociones que emite el entrevistado, como la sonrisa, la tristeza, la rabia, el miedo, entre otras. Las emociones son importantes para el ejercicio de la razón. Entre el sentir y el pensar, la emoción guía nuestras decisiones, trabajando con la mente racional y capacitando - o incapacitando - al pensamiento mismo. Del mismo modo, el cerebro pensante desempeña un papel fundamental en nuestras emociones, exceptuando aquellos momentos en los que las emociones se desbordan y el cerebro emocional asume por completo el control de la situación. En cierto modo, tenemos dos cerebros y dos clases diferentes de inteligencia: la inteligencia racional y la inteligencia emocional y nuestro funcionamiento vital está determinado por ambos, según Daniel Goleman, psicólogo norteamericano.
Lo que fundamenta el lenguaje son las emociones, entender como la emoción condiciona al ser humano es la tarea primordial que debe hacer el entrevistador, por ello, un buen entrevistador debe conocerse a sí mismo, para luego poder entender a los demás.

La Comunicación

El entrevistador debe adecuar su lenguaje verbal según las características personales del entrevistado, es decir, si la vacante es de Auxiliar de Aseo, no podemos expresarnos con términos inusuales o realizar preguntas no relacionadas con el ámbito de experiencia del entrevistado. En cambio, si la vacante es de Gerente de Operaciones, debemos ser capaces de adecuarnos e interiorizarnos previamente de los conocimientos técnicos de los profesionales.
Siempre el entrevistador debe lograr que el entrevistado se muestre tal cual es, haciendo que el ambiente de la entrevista sea ameno y cordial, y dar la confianza para que el entrevistado sea sincero con sus respuestas.

Se debe tener presente, que durante la comunicación, toda opinión es legítima y por ello el entrevistador no puede prejuiciar que una respuesta es más o menos válida. No debemos privarnos de escuchar las opiniones de los entrevistados por sentirnos superiores nosotros (entrevistadores) o la organización que necesita llenar su vacante.

“La simplicidad es la mayor de las sofisticaciones”, Leonardo Da Vinci, de este enunciado puede deducirse que la comunicación más sofisticada y, por lo tanto, más persuasiva y efectiva es casi siempre la más simple, según Ferran Ramón – Cortés, experto en comunicación.

El Lenguaje Corporal

El lenguaje verbal se usa principalmente para proporcionar información, mientras que el no verbal se usa para expresar actitudes personales, y en algunos casos sustituto de los mensajes verbales, por ejemplo: Una mujer puede echar “una mirada que mata”, ella transmite un mensaje muy claro sin necesidad de abrir la boca. Gran parte de nuestra conducta no verbal básica es aprendida, y el significado de los movimientos y gestos está determinado por el tipo de civilización.

La mayor parte de los gestos básicos de comunicación son los mismos en todo el mundo. Cuando la gente se siente feliz sonríe; cuando está triste o enojada frunce el ceño. Inclinar la cabeza hacia adelante es casi universalmente una señal de asentimiento, el sí. Es una forma de inclinar la cabeza y parece ser un gesto innato ya que también lo efectúan los ciegos y los sordos. Mover la cabeza de un lado a otro significa negación, el no; es también universal y puede haberse aprendido en la infancia, según Allan Pease, Autor El Lenguaje del Cuerpo.

Nos queda la siguiente interrogante ¿Se puede fingir el lenguaje del cuerpo?, la respuesta es no, porque la falta de congruencia se manifestaría entre los gestos principales, las microseñales del cuerpo y el lenguaje verbal. Por ejemplo, las palmas a la vista se asocian a la honestidad pero cuando el simulador abre las palmas hacia afuera y sonríe mientras dice una mentira los microgestos lo delatan. El entrevistador debe ser capaz de interpretar los gestos no verbales que habitualmente acompañan a las respuestas verbales del entrevistado, otro factor a considerar es el rostro, éste es el que más se usa para encubrir mentiras, empleamos sonrisas, gestos de asentimiento, guiñadas, intentando encubrirnos, pero desgraciadamente, para nosotros, nuestras señales corporales dicen la verdad y no hay congruencia entre los gestos del cuerpo y de la cara.

RELATO DE UNA VIVENCIA PERSONAL

Digamos que ser un entrevistado involucra jugársela por ser la persona que la organización busca, siendo imprescindible mostrarse tal cual somos frente a un extraño que juega el rol del entrevistador. Mi primera entrevista laboral fue para una vacante de ejecutiva de un conocido banco, desconocía el domicilio y era mi segunda visita a esa ciudad, la primera visita había sido para la etapa de pruebas psicológicas y técnicas, sin embargo, estaba un poco nerviosa, sería mi primera entrevista laboral.

Al ingresar a la oficina, la psicóloga estaba parada bajo el umbral de la puerta, realizo un saludo cortés e invitándome a tomar asiento en un lugar ya definido, luego ella se presento y empezó con una breve reseña de la vacante ofrecida y de la empresa, fue una introducción muy amena, la cual logro captar mi atención, sin embargo, cuando llego el momento de las preguntas, me sentí con la obligación de responder honestamente, mi experiencia laboral era nula, hacía unos meses que había terminado la universidad, aún no conocía otras ciudades, por ello, cuando pregunto si estaba dispuesta a trabajar en Santiago o Rancagua, hicieron que mi rostro respondiera antes que mis palabras, en ese momento solo pude modular un simple y cabizbajo “sí”, aunque interiormente cuestionaba su validez, sería capaz de radicarme en una ciudad bastante más grande y lejana, en mi mente trataba de calcular el tiempo que tomaría recorrer más 2.000 kilómetros de distancia, ahora deduzco que mi entrevistadora debió interpretar tanto mi lenguaje verbal, como la expresión de mi rostro y mi lenguaje corporal.

Otra pregunta que realizó mi entrevistadora fue ¿Mencione sus fortalezas y debilidades?, rápidamente pensé, como voy a decir que mi debilidad es la impuntualidad, eso era algo que debía cambiar, así que preferí responder que mi debilidad es ser bastante autocrítica, lo cual es cierto, reconozco que debo mejorar ciertos aspectos de mi conducta, por ello, esa respuesta me dejo en lo personal muy satisfecha.

Puedo mencionar que la entrevistadora tenía una pauta a seguir después de cada pregunta y respuesta, preferí esperar cada vez que ella escribía en sus apuntes, dándole el tiempo de terminar de escribir lo que seguramente yo había respondido, estuvimos cerca de una hora en la oficina, y al final llegó la pregunta que siempre hacen en este tipo de etapas ¿Qué desea agregar al término de su entrevista?, siento que te dan el pase perfecto para que digas cualquier ambigüedad, puedes salir triunfadora, como también derrotada por no ser capaz de transmitir locuazmente tus ideas. La enseñanza que saque de esta experiencia, es que debes ir preparada para la entrevista personal, a parte de preocuparnos por el vestuario, debemos conocernos nosotros, analizarnos interiormente y reconocer nuestros potenciales y debilidades.
A medida que iba participando en otras entrevistas laborales, detecte diferencias entre la entrevista realizada por una persona de poca experiencia, y otra con mayor dominio en la ejecución de la misma, por lo general, los entrevistadores más inexpertos siguen a pie juntilla la pauta de preguntas, las cuales son muy rígidas y no permiten interiorizar más allá de lo definido previamente, esta forma de entrevista se conoce como entrevista estructurada, en cambio, aquellos entrevistadores más experimentados utilizan una entrevista semi estructurada, donde el entrevistador conduce al entrevistado y guía la conversación en los temas priorizados, esta supone un encuentro cara a cara y personal con los entrevistados, el entrevistador provoca la conversación con preguntas y realiza reformulaciones a sus preguntas e interpretaciones de las respuestas, la pauta de entrevista es un instrumento flexible, con ello, se consigue que el entrevistado se sienta comprendido y, a la vez, analizado por el entrevistador.

CONCLUSIONES

La ventaja de seguir una pauta de preguntas durante el desarrollo de la entrevista permite no olvidarse nada, por ello muchos entrevistadores siguen una misma estructura en todas las entrevistas, no obstante y cuando ha existido una auténtica comunicación entre las partes y se ha respetado la asertividad es fácil conseguir abrir las emociones y por este camino descubrir otros aspectos de la personalidad del entrevistado que pueden resultar decisivos para proponer su candidatura.

Las características de la llamada inteligencia emocional son: la capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la angustia interfiera con nuestras facultades racionales y la capacidad de empatizar y confiar en los demás.

Los mensajes ocultos, son ciertas aptitudes que adoptamos al comunicarnos con los demás, como interrumpir o no ser puntuales, ocultan mensajes que pueden contradecir nuestras intenciones, se debe recordar que durante el desarrollo de la entrevista, el comportamiento corporal del entrevistado habla más alto y más claro que sus palabras, los mensajes que hay ocultos en los actos no pueden pasar desapercibidos para el entrevistador, a modo de ejemplo, “mirar hacía un punto lejano” indica que no me interesa lo que dice el entrevistador, tengo la cabeza en algo más importante.

Ser un buen entrevistador es una tarea difícil, la experiencia, la inteligencia emocional, la comunicación y el lenguaje corporal, son aliados permanentes en el desarrollo de la entrevista personal y en la selección de nuestro candidato.

BIBLIOGRAFIA
• Pease, Allan, “El Lenguaje del Cuerpo”, Editorial Planeta, Décima Octava Edición, Mayo de 2002.
• Goleman, Daniel, “La Inteligencia Emocional”, Editorial Kairos, Octubre de 1996.
• Ramón – Cortés, Ferran, artículo “Los Mensajes Ocultos”, Revista Mente Sana, N° 15, página 35, 2006.

La suscrita autoriza que el presente artículo sea publicado en el blog del profesor Horst Bussenius Cortada.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buen analisis