18 de sept. de 2007

LOS TEST

Muy utilizados, y en ámbitos muy diferentes, los test psicológicos constituyen todavía un enigma para el grueso público. Preguntas como ¿para qué sirven?, ¿son confiables o no?, están siempre presentes.
Podemos considerar un test como un reactivo o una situación estructurada que una persona responde y que muestra ciertas características personales que se quieren medir en esa persona. A través de ellos se puede conocer el nivel de la inteligencia, el desarrollo de ciertas aptitudes, la personalidad y formas de reaccionar, el nivel motivacional o el funcionamiento emocional, etc.
Los test constan normalmente de varias preguntas que se pide responder. Si son test que miden procesos mentales, se esperan respuestas que involucren pensar. Si son test que miden la personalidad o factores emocionales, se espera que las personas den respuestas que permiten ir identificando esos rasgos.
Hay sin embargo test que no tienen preguntas, y en cambio se le pide a la persona que ejecute cierta tarea o bien decir qué se imagina en una mancha de tinta. Sea cualquiera el tipo de test, una vez que se ha administrado debe corregirse de acuerdo a cierto método, y luego el psicólogo procede a dar la interpretación que se desprende de las repuestas.
La construcción de un test es un proceso bastante complejo, que involucra varias etapas. Lo primero es definir para qué servirá, es decir que característica pretende medir. Luego se construye el test basándose en alguna teoría que lo sustente. A continuación se hace una primera prueba, y los resultados se analizan y contrastan con la teoría. Luego se somete a un tratamiento estadístico bastante complicado, se vuelve a corregir, y recién queda disponible para ser utilizado.
En general se puede decir que los test son bastante confiables, es decir que cumplen bien su propósito. Sin embargo hay que ser muy cuidadoso en su aplicación y en su interpretación, para lo cual es necesaria una formación sólida en psicología y ojalá experiencia, pues de lo contrario los resultados pueden verse afectados. La aplicación de un test debe ceñirse a un formato especial, que generalmente está descrito en su respectivo manual.
Aunque hay varias maneras de clasificar los test, una de las más comunes es atendiendo al tipo de características que miden. Desde esta óptica, se pueden clasificar en test de inteligencia, de aptitudes, de personalidad, etc. También pueden clasificarse según se apliquen en forma individual o grupal e incluso pueden clasificarse de acuerdo al tipo de reactivos que utilicen.
La utilidad de los test y su campo de aplicación es enorme. Casi en todas las ramas de la psicología prestan gran utilidad; además, también en la educación en general, y en la psicopedagogía en especial.
En relación a la edad, aunque en general los test están acotados a ciertos límites, pueden usarse en niños pequeños, adolescentes, adultos y hasta senescentes.
Como se desprende fácilmente de lo anterior, los llamados "test" que vienen en las revistas tipo "Vanidades", obviamente son cualquier cosa menos un test verdadero. Son solamente una serie de preguntas que se le ocurrieron a un colaborador de la revista, y que son un mero pasatiempo, una entretención, pero nada que permita tomar en serio su resultado. HBC